El conocimiento sin la devoción es vano
Conceptos de Alabanza y Adoración
Por Estrellita Gastaldi


He tenido grandes maestros de la Palabra. De ellos he aprendido mucho a lo largo de los años. Como dice Pablo "retuve lo bueno". Apuntes, grabaciones, videos....todo lo examiné. Luego viene la compaginación. Pero ciertamente quien más me ha enseñado ha sido el Espíritu Santo. Ningún mensaje suple la experiencia vivida delante de su hermosa presencia. Es más, de nada nos serviría una colección completa de cuanto predicador, o seminario o congreso de adoración exista si en nuestras vidas no se aplica una experiencia diaria de adoración al Señor. El conocimiento sin la devoción es vano. 

¿Que es adorar?

Antes que nada vamos a subrayar lo siguiente: nosotros podemos y debemos amar a Dios y a los hombres. El 2º mandamiento lo marca. Podemos y debemos dar gracias a Dios y a los hombres. También podemos y debemos alabar a Dios y a los hombres, pero cuando llegamos a la adoración, hay exclusividad. 1er. Mandamiento: “Solo al Señor tu Dios adorarás y a Él solo servirás en adoración”. La adoración es lo que nos coloca a nosotros en el preciso lugar frente a Dios, donde Dios es Dios y nosotros hombres. Él es el Creador, nosotros sus criaturas.

Ahora sí, ¿Qué es adorar? El significado etimológico de la palabra “adorar” en hebreo significa “postrarse”. Cada vez que decimos Adoremos, estamos literalmente diciendo postrémonos. 

¿Y qué es postrarse? Postrarse en hebreo es “caer delante de Dios”.

En el griego la palabra tiene un concepto más amplio. La palabra es “PROSCUNEO” y significa “postrarse y besar”.

En armenio, adorar es “IERGERBAKEL”. Es una palabra compuesta: “Ierguir” significa “Tierra”, y “Bakel” significa “Besar”. Entonces en armenio, adorar significa literalmente “Besar la tierra”.

¿Y por qué besar la tierra? 

El beso es una antigua expresión humana que indica unidad. Hoy día solo parece una muestra de afecto. Pero su simbología es mucho más profunda. Cuando besamos a los hermanos, nos unimos fraternalmente en una misma identificación. “Somos hermanos, soy uno contigo”. El beso entre esposos abarca el sentido más completo de unidad: “Somos una sola carne”. Cuando el adorador besa la tierra está diciendo: “Soy polvo”. Es el reconocimiento más profundo y total de lo que yo soy. ¿Quién me dio la vida? Todo viene de Dios. Sin Él yo no soy nada. (Leer Daniel 4 y las consecuencias de la vanidad y la soberbia).

Un adorador es aquel que besa la tierra (se postra) delante de Dios y le dice: “Señor yo sin ti soy solo tierra. Tú eres Dios grande. Todo lo que soy y lo que tengo es por tu gracia.” El Apóstol Pablo dice, “Pues, ¿Quién te hace mejor que los demás? ¿Y qué tienes que Dios no te haya dado? Y si Él te lo ha dado, ¿Por qué presumes, como si lo hubieras conseguido por ti mismo?” (1ª Corintios 4:7 versión popular). El Señor es Dios y yo soy lo que soy por su gracia. Esta actitud interior es la que le da a Él toda la gloria. Porque podemos postrarnos físicamente, pero tener un espíritu altivo. Dios lo ve. 

Él busca adoradores que se postran en espíritu. Las posturas físicas poco importan. Podemos estar de pie y estar postrados, podemos saltar, bailar y aplaudir y estar postrados, podemos estar sentados y aún así tener una actitud de postración delante del Señor. Es entonces cuando adoras a Dios. Eso es lo que cuenta.

¿QUÉ ES ALABAR? 

Alabar es reconocer las virtudes de alguien, de tal manera que cuando yo estoy diciendo: “Christian toca muy bien el saxo”, lo estoy alabando. Estoy reconociendo sus virtudes. –“Juan canta lindo”, “María cocina rico”, “Pedro predica bien”. – Cuando alabamos, reconocemos las aptitudes, talentos, dones o capacidades de alguien.

Podemos alabar a Dios y también a las personas. Solo que Dios es digno de Suprema Alabanza porque Dios es toda virtud. 

En la alabanza, hay dos expresiones íntimamente relacionadas y que son sinónimas de alabar:

Bendecir y Confesar su Nombre.

1. Bendecir, es decir bien de alguien. Es hablar bien de una persona. Es lo mismo que alabar. La palabra “bendecir” en el griego es “eulogeo”, de donde viene la palabra “Elogio”. “Eu” es bueno, “logeo” viene de logos = palabra, o sea que significa “buena palabra”. Cuando bendecimos a Dios estamos elogiando a Dios. No solo decimos “Señor te bendigo, sino “Señor te bendigo por....tal o cual cosa”.

2. Confesar su Nombre. ¿Cuál es el nombre de Dios? Lo cierto es que “El es el que es”, así dijo de sí mismo a Moisés – “Yo soy el que soy”. Por otra parte, todos sabemos que el nombre de Jesús es el nombre "Sobre todo nombre" y solo en ese nombre tenemos autoridad. Ahora bien, una vez que dejamos bien establecido esto vamos a considerar lo siguiente. El Nombre de Dios revela su Ser. Dios tiene tantos nombres como atributos. Por ejemplo: un atributo de Dios es la santidad, Dios es Santo. ¿Y cual es su nombre? Santo. Otro atributo de Dios es la justicia. Dios es Justo. ¿Cuál es su Nombre? Justo. Otro atributo de Dios es el amor. Dios es Amor. ¿Cuál es su Nombre? Amor. Y así podríamos seguir diciendo que Él es Todopoderoso, Consejero, Admirable y que Su Nombre es Todopoderoso, Consejero y Admirable. Su Nombre es lo que Él es. Por eso dice Cantar de los Cantares: “Tu Nombre es como ungüento derramado”, porque cuando pronunciamos su Nombre se derrama el aceite de la unción. Mi nombre y tu nombre no tienen nada que ver con quienes somos. Mi nombre es Stella, que significa Estrella, pero yo no soy una estrella. Solo sirven para identificarnos del resto porque somos muchos. Dios no necesita identificarse. Él es único. No nos alcanzará la eternidad para expresar y revelar todo lo que Dios es.


Es importante establecer lo siguiente: Jesús es el nombre que es Sobre todo nombre. Dios le ha concedido toda autoridad por cuanto ha vencido, y solo en el nombre de Jesús nosotros tenemos esa autoridad.

Estrellita Gastaldi 
Salmista

Buenos Aires - Argentina